lunes, 28 de julio de 2014

El nombre del viento por Patrick Rothfuss




Editorial: Plaza & Janes editores
Nº de páginas: 880
Género: Fantasía
Año 1º edición: 2011













En una posada en tierra de nadie, un hombre se dispone a relatar, por primera vez, la auténtica historia de su vida. Una historia que únicamente él conoce y que ha quedado diluida tras los rumores, las conjeturas y los cuentos de taberna que le han convertido en un personaje legendario a quien todos daban ya por muerto: Kvothe... músico, mendigo, ladrón, estudiante, mago, héroe y asesino. Ahora revelará la verdad sobre sí mismo. Y para ello debe empezar por el principio: su infancia en una troupe de artistas itinerantes, los años malviviendo como un ladronzuelo en las calles de una gran ciudad, y su llegada a una universidad donde esperaba encontrar todas las respuestas que había estado buscando.”


“Viajé, amé, perdí, confié y me traicionaron.”

Maravilloso. Hasta ahora, es la revelación del año para mí. Después de la lectura de los tres libros de El señor de los anillos quedé bastante saturada (y traumatizada) de este tipo de libros, o similares. Tengo que reconocer que he leído libros de temática fantástica, pero siempre lecturas ligeras, sin querer profundizar más. La comparación de esta obra con el libro de Tolkien me echaba para atrás pero algo me decía que tenía que leerlo y comprobarlo personalmente.

“Tuvo que engañar a un demonio para conseguirlo. Pero una vez conseguido, tuvo que pelear con un ángel para conservarlo.”

Este es la historia de Kvothe. Como él mismo dice, necesita tres días para contarla, y ahí está la razón de porqué es una trilogía, así que al acabar este fascinante libro sólo conocemos el principio de su historia. Comenzamos con un niño con una curiosidad infinita y caminamos a su lado por su dura vida.

“Hay que ser un poco mentiroso para contar bien una historia. Demasiada verdad tergiversa los hechos. Demasiada sinceridad te hace parecer falso.”

La primera vez que al autor nos presenta al Kvothe me quedé muy impresionada. Su manera de hablar, de moverse… puedo prometer que cada vez que leía un párrafo era capaz de verle con toda claridad, podía escuchar el tono de sus palabras y sentir la intensidad de su mirada. Incluso llegaba a aguantar la respiración cuando esperaba la contestación a una pregunta formulada. Y hacer esto en medio del trayecto en metro es raro.

“ – No es tan fácil – dije.
- Contigo nada es fácil – murmuró Wilem.
- Claro que es fácil – nos contradijo Simmon riendo.”

Una gran parte de la historia pasa cuando Kvothe estudia en la Universidad y es en ese lugar donde conoce a una amplia selección de personajes “especiales”. No hay dos personas iguales, y con cada frase que dicen o cada acción que hacen, es más fácil meterte en la historia con ellos y poder sentarte a su lado para vivirla. Hay que destacar que cuando nuestro protagonista llega a la Universidad no es más que un niño, y tiene dos cosas en mente: averiguar más cosas sobre los Chandrian y aprender el nombre de las cosas.

“Escondida, valiosa, muy buscada y raramente encontrada.”

El autor hace un gran trabajo con los capítulos: intercala capítulos largos con capítulos muy cortos, cosa que mantiene la tensión entre el presente y el pasado en un equilibrio perfecto. Personalmente, estoy enamorado de los capítulos del presente, y en especial, no puedo evitar releer una vez tras otra, el prólogo y el epílogo.

“La sabiduría excluye la audacia.”

Sé que estoy dando pinceladas sobre el libro muy pequeñas, pero creo que merece la pena que os trasmita el verdadero sentimiento sobre este libro y no lo que contiene. No me perdonaríais que os revelara nada sobre esta historia. Creedme.

“Todo hombre sabio teme tres cosas: la tormenta en el mar, la noche sin luna y la ira de un hombre amable.”

Los caminos se han vuelto peligrosos, conozco un lugar para pasar la noche: la posada Roca de Guía. Kote, el posadero, es un buen hombre. El único problema es que en la posada siempre reina un silencio triple…



Por Nynia








viernes, 25 de julio de 2014

En el País de la Nube Blanca por Sarah Lark


 


Editorial: S.A. Ediciones B de Bolsillo

1ª edición: febrero 2013

Páginas: 746 pág.

Género: Rómántico/ Histórico/ Ficción literaria
 
 
 
 
 
Londres, 1852: dos chicas emprenden la travesía en barco hacia Nueva Zelanda. Para ellas significa el comienzo de una nueva vida como futuras esposas de unos hombres a quienes no conocen. Gwyneira, de origen noble, está prometida al hijo de un magnate de la lana, mientras que Helen, institutriz de profesión, ha respondido a la solicitud de matrimonio de un granjero. Ambas deberán seguir su destino en una tierra a la que se compara con el paraíso. Pero ¿hallarán el amor y la felicidad en el extremo opuesto del mundo?
 
  

Este es el resumen disponible en la contraportada de este libro y en todas las páginas webs que uno puede consultar pero, personalmente, creo que no le hace justicia. Las dos protagonistas son mucho más que aventureras, son tan distintas, como lo puede ser el blanco del negro.

Helen Davenport representa a esas mujeres tan conservadoras, tan clásicas y recatadas que cuando uno las conoce entre las miles de páginas, las admira solo por ser como son y que no desistan de ello. Es un personaje a lo Jane Austen muy bien cometido y que cada vez que hace algo fuera de su zona de confort uno se sorprende y le coge simpatía.

Por otra parte, Gwyneira Silkham es una mujer que debería haber nacido un siglo más tarde. Pionera en muchas cosas y valiente en otras tantas. Con un conocimiento muy superior a los hombres en algunas cosas, sobretodo en la cría de ovejas y de perros pastores, los famosos collies.


“Gwyneira no se hacía ilusiones: siendo la tercera hija no podía esperar gran cosa. Especialmente porque su hermano vivía a costa de su padre. John Henry “estudiaba” en Londres. Gwyneira tan solo se preguntaba qué disciplina.”
 
Pero la sinopsis no hace mención de otras cinco niñas, huérfanas, enviadas por las “Buenas” mujeres de alta alcurnia de Londres, que se ocupaban de los orfanatos y demás lugares de beneficencia. La excusa es archiconocida: en Nueva Zelanda hay más oportunidades que en el viejo Londres para cinco niñas sin profesión. Miss Davenport es escogida como su acompañante de mayor edad, puesto que las niñas tenían entre ocho y once años y ello hace que todos los acontecimientos se precipiten. Durante el viaje ella les da una educación de ladie, para que puedan tener algún oficio de criada, algo escaso en este nuevo mundo.

La novela no solo trata la historia de nuestras dos protagonistas, sino que a lo largo de todo el texto nos vamos encontrando con explicaciones de la cultura de los maoríes, de qué significa Nueva Zelanda, de cómo los colonos ingleses no siempre han sido justos con los nativos y una infinita información sobre la cría de ovejas y perros pastores. Es un relato sobre los buscadores de oro, caza de ballenas, la homosexualidad y un largo etcétera. Y así, a lo largo de más de veinte años seguimos la historia de Helen y Gwyneira, de sus hijos y de tanto en tanto se cruza su historia con la de las cinco niñas y viejos amigos dejados en Londres. Y hay momentos mágicos:


“Se quedaban abrazados y escuchaban el golpeteo de las gotas de lluvia en la cubierta, se estrechaban el uno contra el otro y se contaban historias.”
 
Personalmente me ha parecida una novela genial. No la puedo recomendar a todos los lectores, solo a aquellos a los que les gusta una lectura pausada pero sin aburrirse. Aquellos que disfrutan con asesinatos, traiciones y espectaculares giros de historia que dejan a uno boquiabierto quizás no disfrutarán del todo de la escritura de Sarah Lark, aunque hay un poco de todo ello en esta novela. Pero el estilo de la autora es muy natural y mientras lo leía me pareció recordar a Jane Eyre, a las Dashwood y demás, aunque de una forma mucho más trasgresora y atrevida. Un perfecto libro para unas vacaciones tranquilas en la playa.


“La joven se llevó las manos al vientre y alzó los brazos con un gesto que lo abarcaba todo, como si quisiera abrazar con él los valles y las montañas.”
 
 
Por Nitha

jueves, 24 de julio de 2014

La Reina Descalza por Ildefonso Falcones





Editorial: Grijalbo
Nº de páginas: 748
Género: Novela histórica
Año 1º edición: 2013











En la España del siglo XVIII, una conmovedora historia de amistad, pasión y venganza une dos voces de mujer en un canto desgarrado por la libertad.”


Sé que me ha costado terminar este libro. Es curioso, pero con los libros de este gran autor he pasado por tres procesos muy diferentes, pero con un final bastante parecido. Con el primero, “La Catedral del Mar”, tuve un flechazo desde la primera página hasta la última. Con “La mano de Fátima” me costó un poco meterme en la historia, pero una vez que me envolvió, cayó sin remedio. Y con éste ha sido todo lo contrario: la historia me dejó deslumbrada al principio pero el giro de los acontecimientos hicieron que el final se me encallase. Pero sin duda, son libros que merecen ser leídos, y siempre tendrán un sitio privilegiado en mi estantería.

“La muchacha sorprendida, calló.
- ¡Continua hasta que la boca te sepa a sangre! – le insistió la vieja María, recriminando con la mirada a la chiquillería, que desapareció tras los árboles.”

La historia gira en torno a dos muchachas: Caridad, o Cachita, una ex esclava que acaba de llegar de Cuba, y en España conoce a Milagros, una gitanilla que vive con sus padres y su abuelo materno.

Realmente el autor nos introduce en el mundo de los gitanos de Triana, e inconscientemente, eliges bando. Cada familia, cada tradición, cada traición, cada instante que un miembro del clan habla, tu lealtad ya esta decidida. Creo que yo elegí en el momento en que conocí a la madre de Milagros, Ana. Me declaro una Vega en toda regla.

“Los enemigos de alguien de tu familia, los enemigos de tu abuelo, de tu madre, son también tus enemigos, todos los miembros de esa familia lo son. Esa es la ley de los gitanos. Traidora, sí, yo también lo creo. Y son muchos quienes opinan lo mismo.”

La historia transcurre con un ritmo sosegado hasta que llega la redada de los gitanos en España durante el 1749. En ese momento, todo se vuelve caótico y el corazón empieza a encogerse. Familias separadas, situaciones al límite, y miedo. Yo sentía miedo. Y esta es otra de las grandes cosas que Ildefonso Falcones consigue con sus novelas: hacerte revivir la historia de los lugares, sufriéndola o amándola.

En momentos de la historia los protagonistas se separan, pero en el fondo viven una especie de vida paralela. Caridad intenta lograr la libertad que parece que siempre se le niega, mientras que el abuelo de Milagros, el Galeote, espera poder conservar su honor. Ana, simplemente, intenta sobrevivir sin perder la dignidad.

“Quienes la vieron, aplaudieron con mayor fuerza en la creencia de que las lágrimas que corrían por sus mejillas eran de felicidad.”

Y, a todo esto, Milagros vive un sueño que rápidamente se transforma en su peor pesadilla. Y de ahí, surge la Reina Descalza: de su inquebrantable raza.

Si con este autor ya habéis soñado y sufrido antes, lo siento, pero no hay escapatoria: éste debe ser vuestro siguiente libro. Me han dicho que aún quedan algunas entradas en el Coliseo del Príncipe para ver bailar a la Reina Descalza, ¿venís?




Por Nynia

miércoles, 16 de julio de 2014

El Hombre de Arena por Lars Kepler




Editorial: Planeta
Nº de páginas: 560
Género: novela negra
1ª Edición: abril 2014











Jurek Walter es considerado uno de los asesinos en serie más peligrosos y mortales de la historia. La policía nunca ha podido resolver sus crímenes ni dar con sus víctimas. Pero cuando trece años después, el joven Mikael Kohler-Frost, una de las víctimas secuestradas por Walter y que ahora tiene 23 años, aparece una noche, gravemente desnutrido y desconcertado, caminando por unas vías de tren en plena nevada, el comisario Joona Linna y su equipo no dudan en retomar el caso decididos a darle máxima prioridad. Mikael afirma que su hermana, también secuestrada, sigue viva.

Linna está ahora más convencido que nunca de que Walter ha contado siempre con un colaborador; pero en esos momentos se encuentra en un callejón sin salida. La única opción viable para desenmascarar al cómplice es que alguien hable directamente con el temible asesino. Pero éste no teme el dolor de las torturas y psicológicamente tiene una fortaleza de hierro, así que deciden infiltrar a la agente Saga Bauer en el módulo de seguridad del psiquiátrico con la misión de ganarse la confianza de Walter y descubrir la identidad de su sicario.

El duelo entre la atractiva policía y el criminal será realmente escalofriante.



“Es plena noche y una cortina de nieve entra con fuerza desde el mar. Un hombre joven cruza una vía de tren elevada, en dirección a Estocolmo. Tiene la cara pálida. Sus tejanos están acartonados por la sangre congelada. (…)La sangre caliente corre por el antebrazo izquierdo del hombre hasta la palma de su mano y gotea desde las puntas de los dedos.  (…)Su nombre es Mikael Kohler-Frost. Lleva trece años desaparecido y hace siete que lo dieron por muerto.”

Así empieza este escalofriante thriller que te tiene en vilo desde el principio hasta el final.

Pero antes de escribir mi opinión al respecto, hay dos cosas que me gustaría remarcar. La primera es que tengo la mala costumbre de leer algunas sagas desordenadas. Me pasa con los libros y las películas y es lo que me ha pasada en este caso. El hombre de arena es el cuarto libro del matrimonio de periodistas que, bajo el seudónimo de Lars Kepler, le han dado vida al comisario Joona Lina. Aunque por lo que he leído más tarde las cuatro novelas son independientes entre sí y se pueden leer en el orden que uno prefiera, pero como cualquier personaje Joona evoluciona y hay ciertos matices de su carácter que no se entienden. Yo que me he leído solo el cuarto libro, me imagino que algo tendrán que ver los tres anteriores. Tengo la intención de en un futuro próximo atacar las tres novelas predecesoras, así que ya os lo contaré.

Pero en mi caso no fue así. La segunda cosa que os quería decir es que El hombre de arena cayó en mis manos por puro accidente y también por pura casualidad me lo leí en nada de tiempo. Está estructurado en capítulos cortos, como les gusta a nuestros vecinos nórdicos, y es ideal para llevar en el bolso y leerte un capítulo en el tren, en el descanso del café, en los dos minutos que uno le dedica a cualquier cosa.

Este es un libro de casualidades para mí, porque también hice algo que nunca suelo hacer: leer una reseña de este libro antes de escribir la mía en los mil blogs que me encanta chafardear. No lo hago para no contaminar mi opinión pero esta vez sí lo hice y me encontré que El hombre de arena o encanta o provoca odio.

A mí me gustó. Me gustaron sus personajes, algunos muy explorados y otros no. Me gustaros los giros de la historia. Me gustó la trama porque consigue ese efecto de no imaginarte el final, de dudar de que aquello podía acabar bien. Porque en algunos momentos los autores Kepler (que en realidad no se llaman así) me parecieron de esa clase de autores que eran capaces de matar a cualquiera, a diestro y siniestro. Pero os dejaré que lo descubráis vosotros mismos.

“Un escalofrío le sube por la espalda y le recorre los brazos. Con el corazón a galope y la adrenalina aumentando en su sangre da media vuelta.”

Desde luego que es una novela que vale la pena coger entre las manos, pero tengo que confesar que aunque es muy buena, me faltó algo. No sé qué es exactamente. ¿Demasiada tragedia? ¿Ningún tipo de guiño de esperanza? ¿Miseria absoluta? ¿Demasiada crudeza? No lo sé. Quizás solo fue que en los dos últimos párrafos (repito: dos últimos párrafos) los autores decidieron dar un giro inesperado a todo y me dejaron releyéndolos y buscando, como si yo fuera el comisario, pistas que no encontré y que hubieran sido el punto que me faltó. No lo sé. Leedlo vosotros y haber qué os parece. Porque a mí me ha dejado sin palabras.

Me gustaron los personajes, hasta Jurek Walter (el asesino) me cayó bien. Para ser el malo es muy tranquilo y eso hace que te lo creas capaz de todas las maldades del mundo. Su calma es inquietante y es muy inteligente. En un momento consigue enviar una carta, vía uno de los trabajadores del centro psiquiátrico de alta seguridad en el que está recluido, que es aparentemente inofensiva. Parece dirigida a su abogado pero nada es lo que parece en este libro y todo tiene un doble sentido, literalmente.

“Empieza a dar tirones a la manija, empuja la puerta, tira otra vez. Está cerrada. Está a punto de desplomarse, desesperado, en el suelo. De pronto, oye unos pasitos muy suaves a su espalda, pero no se atreve a mirar.”

Y si algunos se preguntan ¿Por qué El hombre de arena? ¿Por qué ese título? Pues en realidad es porque El Hombre de arena es un relato escrito por E.T.A. Hoffman publicado en 1817 en un libro llamado Cuentos Nocturnos y que es la base de toda la novela. El secuestrado Mikael conocía ese cuento por su madre y según él mismo, el hombre de arena echa arena a los ojos de los niños para que se duerman. Lo mismo pasa con nuestro asesino, duerme a las víctimas en un santiamén y todo el mundo lo llama El hombre de arena.

Y una vez desvelado el misterio del nombre del libro, os recomiendo que os sumerjáis en el misterio de Joona Lina y compañía, pero con la luz encendida.

“De pronto, tiene la sensación de que alguien lo sigue. Podría quedarse encerrado (…). Se da la vuelta y ve que la gran puerta se está cerrando (…). Joona empuja la puerta con el hombro, desenfunda el arma otra vez y sale a la oscura antesala.Allí no hay nadie.El hombre de arena se ha movido en asombroso silencio.”



Por Nitha

martes, 8 de julio de 2014

Victus por Albert Sánchez Piñol





Editorial: La Campana
Nº de páginas: 605
Género: novela histórica
1ª Edición: abril 2013







«¡Lo contaré todo! Cómo jodieron al general Villarroel, cómo derrotaron nuestras victorias. Porque, hasta ahora, de aquella guerra solo he oído las versiones que vienen de arriba o del enemigo.»

VICTUS es una novela histórica que nos narra la guerra de Sucesión española, un conflicto que puede considerarse como la primera de las contiendas mundiales y que termina el 11 de septiembre de 1714 con el apocalíptico asalto a Barcelona. También es la tragedia de Martí Zuviría, un joven barcelonés, alumno aventajado del marqués de Vauban, que se convierte en un genio de la ingeniería militar.

VICTUS es un derroche de información y rigor histórico al servicio de un relato ágil, potente y desenfadado, con una dicción rabiosamente contemporánea que nos lleva de Francia a Barcelona pasando por Madrid, Toledo, Tortosa o las batallas de Brihuega y Almansa. Y es también una obra sobre la Barcelona irreductible de 1714, que sufrió un asedio desigual de trece meses y el bombardeo de más de treinta mil proyectiles.

VICTUS cuestiona las versiones oficiales de ambos bandos y cede la palabra a los auténticos protagonistas de la historia, desde la figura inmensa de Villarroel, el general que defendió la capital catalana con lágrimas en los ojos, hasta los civiles y soldados anónimos de todas las naciones que lucharon a un lado y otro de las murallas.

Pero, ante todo, VICTUS es un festín literario de primer orden que se devora del modo en que siempre se han devorado las grandes obras, como lo demuestra el que antes de su aparición ya se hayan vendido los derechos al ruso, el alemán, el holandés y el francés.



Cada año acudo religiosamente a la celebración de Sant Jordi en Barcelona. Quizás, además de Navidad, es mi fiesta preferida. Solo libros y rosas. Un paraíso para cualquier persona a la que le encanta leer y pasearse entre estants (y personas apretujadas) solo para curiosear y leer decenas de sinopsis, solo por el gusto de chafardear.

Por supuesto que unos cuantos libros acaban en mis manos, en mi bolso y bajando el saldo de mi cuenta corriente, y lo mismo ocurrió el año pasado, en el Sant Jordi de 2013. Me llevé a La reina descalzada, firmada por el autor (después de la cola más corta de todas las que hice hasta ese momento) y El cumpleaños secreto de Kate Morton, también firmado por ella, muy simpática, aunque no hablase castellano.

Mi compañera Nynia, que siempre me acompaña ese día (cuando se trata de libros, somos inseparables) también se llevó Victus. Y unos meses más tarde yo también me hice con una copia, aunque la mía era la versión en castellano. Y aquí viene la reseña de este genial, divertido, perfecto y descojonante libro.

“La verdad es tan poderosa que hace vacilar al más encumbrado de los hombres”

La historia es bien sencilla, Martí Zuviría, el protagonista, a la edad de noventa y ocho años decide contar la historia de la caída de Barcelona el 11 de septiembre de 1714, como el destacado final de la Guerra de Sucesión española. Pero toda la trama empieza mucho antes, el 5 de marzo de 1705, que es según nuestro protagonista el momento en que empezó todo. Y es el momento en que “el bueno de Zuvi” o también “Zuvi Piernaslargas”, por mal comportamientos y por ciertos episodios que le hacen a uno llorar de risa cuando los lee y relee, lo echan de la escuela de los carmelitas. Como destino solo habían dos opciones: o regresar a Barcelona, de donde era original, u optar por Bazoches, donde el marqués de Vauban se ofrecía a tutelar alumnos. Zuvi opta por los segundo y así se convierte en tutelado de uno de los ingenieros de la guerra más reconocidos de la época.

Ese es a grandes rasgos el resumen del primer capítulo, que en total suma cinco páginas, pero jamás, nunca, en ningún momento me había reído tanto y enamorado de un protagonista tan rápido. Con esas cinco páginas tuve claro que me encantaría el libro y es que el ligero humor que usa el autor, en boca de Martí, es irrepetible y genial. Es totalmente irreverente, maleducado pero tan sincero que la verdad es que hace que toda la lectura sea un “A ver cuál será la burrada/insulto/cruda verdad que dirá a continuación”.

“Ya sé que en Viena tenéis un viejo refrán que más o menos dice: “Después de un buen amigo, lo mejor que se puede tener en esta vida es un buen enemigo”. ¡ Y una mierda! Si lo son de verdad, no hay enemigos buenos; solo hay enemigos vivos y enemigos muertos, y mientras sigan vivos no dejarán de joderte.
Bizcochos, tráeme bizcochos.”

¿Cómo uno puede no reírse con estas frases y párrafos? Que alguien me lo explique.

Pero Martí Zuviría no es el único personaje que te hace gustar el libro.

“Mi querida y horrenda Waltraud”

Esa es la apelación que habitualmente usa nuestro protagonista para dirigirse a una señora, que por lo visto es su cuidadora y la persona a la que le dicta sus memorias. Y nunca jamás dice nada, porque todo el libro es un monólogo de Martí. Pero el autor consigue que forme parte de la novela y que incluso se le adivine cierto carácter. En realidad Zuvi le tiene mucho cariño, porque se ve a la legua que no puede vivir sin ella pero a la vez deja ver su cinismo genial en todos los párrafos en los que se refiere a su cuidadora. Y es que es simplemente el carácter de un vejete que tiene una inteligencia demasiado genial, para ser serio, delicado y educado.

“…Waltraud Spöring no es fea, sino que tiene una belleza particular. Rebosa buenos sentimientos y a los ojos de Dios eso es lo único que importa. (Muy bonito, pero no te lo crees ni tú.)”

O por ejemplo:

“¡No yo nunca te insulté! ¿Qué querías? ¿Qué te tratara de ninfa de los bosques? La única diferencia entre tú y una osa de las selvas germánicas es que no hay osos rubios.
¡No! ¡No te vayas! Espera, por favor, por favor, mi querida y horrenda Waltraud. Si te vas, ¿a quién tendré para hablar conmigo? Siéntate. (…) Si quieres, hasta puedes tomarte un cafetito con miel. (Recuérdame que te lo descuente del sueldo).”

Bueno, pero vayamos al quid de la cuestión. La historia no solo se limita a la relación Zuvi-Waltraud. Se desarrolla a lo largo de nueve años de peripecias y aventuras de Zuvi y nos deja una infinidad de personajes, casi todos con apodos Made in Zuviria, como por ejemplo El General Plis-Plas, por su manía de hacerlo todo en un santiamén, El Monstruo, apodo que se merece un Rey  que forma parte de la historia y que no voy a decir quién, para no estropearle el relato a Zuvi y los hermanos Delocroix (gemelos) que son los profesores de Zuvi.

Con este libro, uno no solo pasa un buen rato sino que también aprende mucho sobre la ingeniería militar, el arte de construir fortalezas y el arte de expugnarlas. Porque sí, es un arte. Zuviría o Albert Sánchez Piñol me han convencido y ahora cuando vaya a visitar una fortaleza ya no veré muros, sino ángulos de tiro y muros exteriores e interiores, que están allí por una serie de razones. ¡Hasta las trincheras están estudiadas! Y cuando lo vas leyendo, le vas encontrando sentido a todo.

Y uno se convierte en un alumno más, compañero de Zuvi y le acompaña durante su vida. Así pasamos de los años de instrucción, pasando por varias guerras y formando parte de diferentes bandos. Porqué sí, por una vez nos encontramos con un personaje que no es el más valiente, ni el más listo, ni un superhéroe, sino que es un hombre real que reconoce sus deficiencias, entre ellas la cobardía y muy a su pesar, tal y como Martí lo dice, “sin ganas de morir gloriosamente”.

 “Huí a una velocidad poco heroica y muy meteórica.”

No voy a contar las miles de trifulcas en las que participa el protagonista ya que, al fin y al cabo, estamos en medio de una Guerra de Sucesión, de modo que las hay un rato. Pero no puedo dejar de elogiar el libro también por sus personajes secundarios, como los Miquelets, de entre los cuales sobresale su jefe, y la familia de Martí que es muy peculiar: un anciano (que no es su padre), una mujer de vida libre (que no es su esposa), un niño (que no es su hijo) y un enano (con el que tampoco comparte genes). Y el que quiera saber más cómo podría haberse formado un nucleo familiar así, solo tiene que leer Victus.

Les aseguro que no se arrepentirán.

“¡El fin de las guerras! Qué sarcasmo. Ya lo decía Platón: los únicos que ven el fin de la guerra son los caídos en combate.”

Por mi parte se merece la máxima puntuación:


Por Nitha