El día que sueñes con flores salvajes por Paola Calasanz (Dulcinea)





Editorial: Roca Editorial
Nº Pág.: 272 pág.
Género: Romántica
Primera edición: abril 2017












Flor es una fotógrafa de éxito española que vive en Nueva York, con una vida envidiable, lujos, viajes y un novio guapo y rico con el que se va a casar. A pesar de su naturaleza indomable, Flor goza de una vida estable que cree la hace feliz…hasta el día que se cruza con Jake.
Jake es el novio de una de las bodas que Flor tiene que retratar. Flor jamás acepta bodas que no sean de la élite de Nueva York pero, por suerte, desgracia o llamémosle destino, acepta el encargo. La boda tiene lugar en el estado de Tennesse, una boda que hará cambiar el curso de su vida. A través de los ojos de Jake, Flor aprenderá que la vida es algo más que el éxito, el qué dirán, o la impostura que muchos transmiten a través de las redes sociales.
Una historia que te emocionará, que te hará descubrir que no todo está en la red ni en cómo nos mostramos en ella y que te conectará con la naturaleza de un modo único. Porque allí están las claves para saber quienes somos realmente. Porque el día que sueñes con flores salvajes empezarás a ver la vida de una manera distinta.


Tenga la mala costumbre de hacer las cosas al revés. Empezar por el final y terminar por el inicio. Pero convendréis que leer sagas así no da demasiado buen resultado. Pues esta vez fue así. En mi defensa me gustaría decir que no sabía que los dos libros de la autora estaban relacionados y además se pueden leer de forma independiente porque son historias de amor sin más relación que cierta amistad entre sus protagonistas masculinos.

En honor de mi amiga Nynia, que siempre me riñe, he pensado enmendar en parte mi error reseñando los libros en el orden correcto, empezando por el primero. Pero no puedo dejar de mencionar que leí "El día que sueñes con flores salvajes" porque me gustó mucho "El día que el océano te mire a los ojos".

Esta novela tiene una protagonista muy corriente. Mujer del siglo XX, independiente, segura de si misma, adicta a las redes sociales, con un novio perfecto, con éxito en su trabajo y con una vida envidiable. Flor, que es como se llama nuestra protagonista, es fotógrafa de bodas disfruta de su trabajo y es feliz o ella lo cree. De esta guisa conoce a Jake, un sureño que ha venido a la ciudad que, casualidades de la vida, le salva de ser atropellada. Y aunque entre ellos surge la chispa, ambos se despiden y sabes que no volverán a verse.

Pero el destino juega sus cartas como le parece y Flor conoce a Mel, una novia sureña, desesperada porque la primera fotografíe su boda. Y ante tanto entusiasmo nuestra protagonista acepta. En fin, uno ya se imagina cómo sigue la historia: resulta que el novio de Mel es Jake, el mismo sureño que conoció en Nueva York al que le debe la vida.

 "No esperes el momento adecuado, no existe. Por favor, comete una locura."

¿Cómo afronta una tener que fotografiar la boda del hombre al que ama? ¿Cómo afrontar ya no un triángulo amoroso sino lo que viene a ser un cuadrado: dos parejas, Mel y Jake y luego Flor y Roi? ¿Cómo romper el corazón a una persona que si bien quieres pero ya no amas? Esa es la esencia de la historia que pone a los protagonistas entre la espada y la pared.

Lo cierto es que esta novela no me ha gustado demasiado en ese punto. Me dio la impresión que bajo la excusa de no querer hacer daño o de no ser egoísta sus protagonistas estaban siendo verdaderamente egocéntricos. Podían ser felices juntos y luego desgraciados dos minutos después. Y quizás soy demasiado dura con Flor, consecuencia del hecho que la historia es contada desde su punto de vista, pero creo que nadie puede poner tan buena cara a todo y ser tan extremadamente bipolar. Y lo cierto es que Jake tampoco queda atrás.

Pero sí que me gustó la crítica velada a las redes sociales, a la vida en linea y la poca atención que le prestamos a la vida real. Cómo aparentamos ser lo que no somos, como en la red nuestra vida el perfecta y como perdemos el tiempo en cosas insustanciales.

"-Yo no seré perfecto, ni seré millonario en mi vida, nunca tendré cien mil seguidores en ninguna red social, ni ganaré el premio al mejor empleado del año, pero te aseguro que me siento vivo, lleno, realizado y feliz cada día. Siento que tengo todo lo que necesito. ¿Y sabes qué es ese todo?
- No. ¿Qué es?
- Tiempo, Flor, tengo tiempo. ¿Sabes lo que es eso?
- Lo cierto es que no."

Para ser sincera me gustó mucho más la otra historia que también se cuenta en el libro, el de la abuela de Flor y los padres de Jake. Allí sí veo lugar a la moraleja, que demuestra esas agallas que son necesarias para vivir, para tomar decisiones. Porque yo, que soy una indecisa nata, quiero leer sobre gente que toma las riendas de su vida para que me inspire y me ayude a ser mejor en mi propia vida, recordando a esas protagonistas con agallas.

"Cariño, en la vida todo son elecciones. Elegir es renunciar. Nunca sabemos si será lo correcto o no. Pero a veces solo hay que decidir."

Lo que sí le quiero reconocer a la autora es que tiene valor al abordar el tema del veganismo y el maltrato animal. De hecho el peso de la novela se reparte entre la historia de Flor y Jake y nuestra alimentación y el papel de los animales en ella. Es importante transmitir ese mensaje. No sé si es la vía adecuada pero el caso es que funciona. A veces puede parecer un poco pesado pero es bueno que el gran público tenga oportunidad de saber. 

"Si ahora mismo desaparecieran todos los insectos del planeta, en cincuenta años la vida se extinguiría. Sin embargo, si desapareciéramos todos los humanos, en cincuenta años el planeta sería pura vida. Renacerían nuevas especies y el planeta se volvería verde. Interesante, ¿no crees?"

Pese a que éste no será mi libro de cabecera, creo que toda novela merece ser leída, porque si no hubiera libros que no  nos acaban de gustar tampoco los habría que nos encantan. Y no podríamos descubrir nuevas historias yendo sobre seguro. Yo, por mi parte, me quedo con esta reseña, con las citas incluidas, que son pequeñas chispas de genialidad y con esta pequeña fábula que nos regala la autora.


"Un padre le cuenta a su hijo: "Siento como si tuviera en el corazón dos lobos que se están peleando. Uno de ellos es violento, está siempre enfadado, alimenta mis miedos. El otro está repleto de perdón, compasión y amor".
El niño le pregunta: "¿Y cuál de los dos será el que gane la pelea y se quede en tu corazón?".
A lo que el padre responde: "El que yo alimente"."





Por Nitha

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